18 Septiembre, 2012

La unión bancaria en la zona euro


En el último informe mensual de “la Caixa” Research, publicado a principios de septiembre, el centro de atención se sitúa en el compromiso de los líderes europeos para crear una unión bancaria y facilitar fondos de rescate para recapitalizar directamente los bancos, en caso de necesidad. El epicentro de los problemas se ha localizado en el núcleo del sistema financiero europeo: los bancos. La integración financiera proporciona flexibilidad y la disciplina propia del mercado a las economías nacionales, así como convergencia y sincronización entre ellas.

El marco institucional adoptado en las dos últimas décadas con el Programa de Mercado Único y la creación del euro, ha puesto las bases para ir tejiendo progresivamente un sistema financiero integrado. Sin embargo, los beneficios alcanzados con la moneda única contrastan con la tímida introducción de mecanismos institucionales y legales que fuercen una verdadera integración de los mercados.

Uno de los principales elementos de la unificación bancaria es la definición de un marco de gestión de crisis que minimice el coste de la quiebra de un banco para la sociedad. Debería existir una autoridad capaz de decretar la no viabilidad de una entidad, asegurar los depósitos y los sistemas de pagos, así como repartir adecuadamente las pérdidas entre accionistas y acreedores.

Mantener un fondo de resolución, financiado por las entidades, permitiría disponer inmediatamente de los recursos necesarios. Por otro lado, un fondo de garantía de depósitos a nivel europeo también debería contribuir al proceso de resolución. En la actualidad, estos fondos cuentan con el soporte implícito del Tesoro nacional, de manera que si los fondos privados no son suficientes para todos los depositantes, ello impacta sobre el nivel de deuda pública del país.

La estructura y la financiación de los fondos de rescate europeos, junto con la supervisión bancaria coordinada y los mecanismos de resolución, son elementos centrales en el intento de construir una unión bancaria más firme a nivel europeo que rompa con la vinculación entre riesgo bancario y riesgo soberano, permita la salida de la crisis y dote de mayor estabilidad a la zona para prevenir crisis futuras.

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