21 Noviembre, 2014

¿Es el PIB un indicador válido para reflejar el bienestar social de los países?


El Producto Interior Bruto, que conocemos comúnmente como el PIB, es el valor monetario de los bienes y servicios finales producidos por una economía en un periodo de tiempo determinado. De este modo, el PIB sirve para medir la evolución de la actividad económica de un país. Sin embargo, esta magnitud, es una herramienta limitada para evaluar la situación de bienestar de un país, lo que ha impulsado la búsqueda de instrumentos complementarios. Así se recoge en el artículo ¿Refleja el PIB el bienestar de los países?, que ha escrito la economista del Área de Planificación estratégica y Estudios de CaixaBank Maria Gutiérrez-Domènech en el dossier del último informe de ”la Caixa” Research.

A pesar de ser una magnitud precisa y rigurosa, de ahí su carácter universal, el PIB presenta muchas limitaciones y debilidades como indicador de progreso y de bienestar social. Por ejemplo, la explotación de los recursos naturales podría fomentar el crecimiento a corto plazo y, en cambio, ser perjudicial para el bienestar de la población a medio y largo plazo. Por ello en los últimos años se han buscado medidas alternativas.

Indicadores alternativos al PIB

Estos índices, por lo general, giran en torno a la idea de no tener en cuenta tan solo los bienes y servicios tangibles, sino también otras consideraciones que suelen aportar una idea más completa del grado de bienestar. Entre ellos destacan dos:

  • El índice para una vida mejor de la OCDE, que tiene en cuenta 11 aspectos distintos medidos con varios indicadores: vivienda, ingresos, empleo, comunidad, educación, medio ambiente, compromiso cívico, salud, satisfacción, seguridad y equilibrio vida-trabajo.

El PIB es una magnitud que difícilmente llega a reflejar el bienestar de los países

  • El índice de desarrollo humano (IDH), de las Naciones Unidas, que engloba la esperanza de vida, la educación y el nivel de renta.

El PIB es una magnitud que difícilmente llega a reflejar el bienestar de los países

En general, las propuestas de la OCDE o de las Naciones Unidas buscan complementar la medida del PIB existente con la inclusión de dimensiones de carácter social o medioambiental; aun así, los resultados de los índices alternativos no muestran datos muy diferentes de los que proporciona el PIB. Además, la subjetividad de estos nuevos indicadores continúa suponiendo una desventaja. Por lo tanto, a la espera de fórmulas estadísticas mejores, el PIB sigue siendo una magnitud aceptable para medir la calidad de vida de los países.

Si te interesa conocer más datos sobre este tema, te invitamos a leer el dossier “Contabilidad nacional en la era digital” del último número del Informe Mensual de ”la Caixa” Research – Noviembre 2014.

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