empleo

10 Mayo, 2019

El alma del tejido empresarial español

El 12 de mayo se celebra el Día Europeo de las Pymes, lo cual no deja de ser un reconocimiento a aquellas pequeñas y medianas empresas que, según datos del Consejo Internacional de la Pequeña Empresa (ICSB), representan el 90% del sector empresarial de todo el mundo, generan entre 60 y el 70% del empleo y son claves en la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) marcados por Naciones Unidas. En el ámbito europeo, las cifras son bastante similares: las pymes crean empleo, generan la mitad del comercio intracomunitario de bienes y son las responsables del 51% de las importaciones y del 45% de las exportaciones que se producen dentro de la UE. Y en España, la proporción es incluso mayor: según los datos de marzo de 2019 de Cifras Pyme, las pymes constituyen nada menos que el 99,8% del tejido empresarial español y generan el 65,9% del empleo, lo que las convierte en el auténtico motor de la economía española. Además, la reciente crisis económica las ha llevado a iniciar un proceso de apertura al exterior a la búsqueda de nuevos mercados. Todo ello ha propiciado que, según datos de Eurostat, las pymes españolas sean actualmente responsables del 53,3% de las importaciones y del 51,1% de las exportaciones que se realizan en todo el país.¿Cómo está formado exactamente ese 99,8% del tejido empresarial español? Nuevamente según los datos de Cifras Pyme, el 53,8% son trabajadores autónomos; el 39,7%, microempresas de entre 1 y 9 empleados; el 5,4%, pequeñas empresas de entre 10 y 49 asalariados; y el 0,9%, empresas medianas de entre 50 y 249 trabajadores. Tan solo el restante 0,2% son grandes empresas con más de 250 personas a su cargo. ¿Y cómo se distribuye ese 65,9% del empleo que generan las pymes? A saber: el 12,4% son autónomos (casi 2 millones de trabajadores), el 19% trabaja en microempresas, otro 19% en pequeñas empresas (unos 3 millones en cada categoría) y el 15,5% en empresas medianas (casi 2,5 millones). Si los sumamos, comprobamos que existen más de 10 millones de personas que trabajan en pymes, por 5,5 millones que lo hacen en grandes empresas (es decir, el 34,1% restante).No obstante, a pesar de generar prácticamente dos tercios del empleo español, las pymes cuentan con algunos retos pendientes de cara al futuro. El primero sería la digitalización, tan necesaria para mejorar la competitividad. A pesar de que en los últimos años se han realizado progresos, las pymes todavía requieren de mayores inversiones para producir, almacenar, tratar y analizar los datos. Por ejemplo, la mayoría de pymes cuentan con página web, pero muy pocas disponen de plataforma de e-commerce propia. Las grandes empresas continúan siendo las que cuentan con una mayor capacidad para incorporar las nuevas tecnologías. Otro desafío sería su propio crecimiento. Las pymes españolas necesitan buscar características que las diferencien con el objetivo de explotarlas y, nuevamente, mejorar su competitividad, aumentar su productividad e incrementar su presencia en el exterior. La internacionalización podría ser una vía interesante para su crecimiento. Un último reto para las pymes es la financiación. Actualmente, las pequeñas y medianas empresas recurren en pocas ocasiones a las entidades financieras, porque su propia naturaleza las limita a la hora de solicitar un préstamo y hacer frente a la deuda. Una posibilidad interesante de futuro sería recurrir a las nuevas formas de financiación a las que habitualmente acuden las start-ups, como por ejemplo los business angels, el confirming (cesión de pagos a proveedores), el crowdfunding, el crowdlending, el factoring o el leasing.Entre las cinco empresas mejor valoradas por el entramado español de pymes y autónomos se encuentran Fundación Bancaria La Caixa y CaixaBank. Así lo refleja el último Estudio de Éxito Empresarial desarrollado por la consultora económica  empresarial Advice Strategic Consultants. Para los entrevistados, el acceso a la financiación bancaria —que en el caso de las pymes españolas alcanza el 88% frente al 50% de Alemania y el 30% de los Estados Unidos— es uno de los grandes motivos para valorar positivamente a las grandes empresas.

CORPORATIVO
07 Diciembre, 2018

¿Cuánto gastarán los hogares españoles el próximo año?

«La economía española está entrando en una fase más madura del ciclo y, por tanto, su crecimiento se va moderando gradualmente hacia cotas más sostenibles a largo plazo», asegura el informe de CaixaBank Research correspondiente al mes de noviembre. En este contexto, los expertos se preguntan cómo se comportará el consumo privado, ya que, al fin y al cabo, es el principal motor de la economía. A modo de conclusión, lo más esperable es que el consumo modere su crecimiento, aunque de forma gradual. Tras las caídas producidas entre 2008 y 2013, el consumo de los hogares repuntó con fuerza en 2015 gracias a la recuperación económica, el aumento del empleo y el incremento de la renta bruta disponible de las familias y de su riqueza. Sin embargo, «la recuperación del consumo ha ido más allá de lo que sugiere la mejora de los ingresos de las familias», apunta el informe. ¿Cuáles son entonces las previsiones de crecimiento del consumo a medio plazo?El informe analiza la sensibilidad del consumo a la evolución de los factores que determinan los ingresos de los hogares: empleo, salarios, tipos de interés y precio de la vivienda. Los resultados son los siguientes: por un lado, la reacción del consumo frente al aumento del empleo es mucho mayor que en respuesta a un incremento salarial, al menos a corto plazo. La explicación que ofrece el informe es que «nuestros patrones de consumo cambian más cuando pasamos de estar desempleados a obtener un trabajo que como reacción a variaciones en el sueldo». Por otro lado, la respuesta del consumo se incrementa a lo largo del tiempo y las diferencias entre el impacto del empleo y los salarios se reducen.Otro hecho relevante es que el impacto del crecimiento de los precios de la vivienda sobre el consumo agregado es muy reducido. «Una posible explicación es que el aumento del precio de la vivienda supone un aumento de la riqueza para un sector de la sociedad (los propietarios), pero una disminución del poder adquisitivo del otro (los que quieren comprar)», indica el informe de CaixaBank Research. «Para realizar proyecciones del consumo, debemos formarnos una idea de las perspectivas sobre el empleo, los salarios, los tipos de interés y el precio de la vivienda para el año que viene», prosigue el informe. Así, por el lado del empleo, cabe esperar que el crecimiento de la ocupación se modere a medida que lo haga la actividad. «Sin embargo, se espera que la demanda interna mantenga unas perspectivas favorables, y aún subsiste un elevado grado de holgura en el mercado laboral, por lo que es de prever que esta moderación sea leve y que el empleo siga creciendo ligeramente por encima del 2% en 2019». En cuanto a los tipos de interés, las perspectivas son estables: el BCE ya ha indicado que no subirá el tipo de interés de referencia antes del último tramo de 2019, y es poco probable que se aleje de esta previsión salvo grandes sorpresas macroeconómicas. Asimismo, tras repuntar con fuerza durante los últimos tres años, el informe espera que el crecimiento de los precios de la vivienda se consolide en cotas elevadas, pero más moderadas que las del último año. Combinando estas perspectivas, CaixaBank Research presenta tres escenarios posibles para el consumo: un escenario parecido al descrito anteriormente, otro que dibuja una evolución algo más fuerte de las variables consideradas y un tercero que considera un escenario más moderado. Pero en los tres casos, el grado de ralentización sería moderado, por lo que es de prever que la demanda interna siga ofreciendo un pilar de crecimiento sólido durante los próximos trimestres.

CORPORATIVO